Posteado por: Oliver Guisado | junio 16, 2008

Superagente 86

Sin necesidad de una reconstrucción facial posterior, Pepa Luzardo, según informa Canarias Ahora, admite que tenía un espía a sueldo. El sucio propósito de este acólito era el de mantener informada a la susodicha de los contenidos de las letras de las murgas. Los detalles de esta penosa anécdota pueden leerlos en el mencionado diario, pues son por completo irrelevantes. Lo que aquí pensamos y lo que ustedes piensen de la censura o de cualquier intento por controlar la creatividad de los ciudadanos, libres hasta que se demuestre lo contrario, es lo realmente importante.

¿Cómo puede ocurrir esto es una democracia estable como la nuestra?¿Cómo estos actos no son castigados por la ley de forma inmediata? Quiero decir, según la noticia esta señora ha reconocido algo que va más allá de la reprobación moral.  No soy jurista, pero si esto no es delito es que claramente algo está fallando. No sé, simplemente no sé.

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