Posteado por: GUSANILLO | marzo 2, 2008

Chacho, vamos a ponel er cartel ese diai….

Navegando estos días por Más millo -me gusta ese blog- encontré esta simpática referencia a una playa del municipio de Arico, complementada con una impactante foto de un cartel tomada en la zona, de esas que quitan el hipo a la vez que nos hacen sonrojar como consecuencia de la descomunal vergüenza ajena -y en ocasiones, no tan ajena- que nos inunda tras analizarla. Aunque el post data de casi finales de 2006, creo que merece la pena comentarlo.

 

Foto tomada de Más millo

Lo de no voltear las piedras tiene una sencilla explicación, relacionada con la conservación de los ecosistemas litorales. Bajo las rocas, callaos y demás sustratos rocosos que presentan intersticios a cubierto, se desarrolla una importante biota marina esciáfila (= que requiere cierta oscuridad para vivir) compuesta principalmente por algas calcáreas, esponjas, ascidias, y su fauna asociada -diferentes grupos de gusanos, moluscos, crustáceos,…-. El desgraciadamente ya tradicional volteo de piedras de los pescadores de viejas (Sparisoma cretense) en busca del cangrejito (Xanto poressa) que conforma la carnada típica para la pesca de este apreciado pez en el archipiélago, ha provocado una regresión brutal de la biodiversidad en este tipo de comunidades. La mayor parte de estos organismos que tapizan las partes inferiores de las rocas, mueren tras quedar expuestos al sol y al viento que los desecan en pocos minutos. El resultado: rocas desiertas donde antiguamente crecía una rica y variada flora y fauna, con la consiguiente afección al resto del ecosistema que depende directa o indirectamente de ellos, incluida la abundancia pesquera.

La solución más razonable, menos radical y más coherente, no es prohibir totalmente el volteo, pudiendo aconsejar, como hemos hecho ya numerosos biólogos a diferentes instituciones y cofradías de pescadores que, tras voltearla, vuelvan a colocar la piedra en su sitio, en lugar de dejarla boca arriba. De esta manera, se reduce considerablemente la mortalidad y la pérdida de biodiversidad, sobreviviendo por tanto la mayor parte de estos organismos tras cada batida.

De todas formas, este cartel no es más que una nueva contribución a la hipocresía seudo conservacionista de la administración pública canaria, con la que se nos intenta hacer creer que el medio ambiente realmente le importa a algún político. De nada sirve que nos preocupemos por el volteo de piedras de una playa si a escasos metros implantamos uno de los numerosos emisarios submarinos de aguas fecales sin tratar como los que existen a lo largo de todas nuestras costas, al menos uno por cada núcleo poblacional. Estas aguas, una vez expulsadas, se extienden como la peste por todo el litoral, y son mucho más eficaces para acabar con este tipo de organismos que el propio volteo, llegando a los refugios submarinos más recónditos.

También, no deja de resultarme curiosa la prohibición de escabar (?!) en la playa. A ver con que seriedad me viene a multar un municipal si me trinca escabando en la playa y me refiere a dicho cartel para justificar su denuncia. Además, hay que tener en cuenta que esta es una actividad habitual por estos lares; como bien comentan al respecto en CaspaCanaria, señores del estilo profesional de Plasencia & Cia. ostentan numerosos años de experiencia a sus espaldas llevando a cabo este tipo de actuaciones, y no han sido sancionados por ello.

Igualmente es jocoso que se nos prohiba pescar de forma específica “en la orilla”… ¿En Arico se puede pescar tierra adentro…?. Como no sea una infección, en el P.I.R.S….

En la imagen se puede observar que el cartel, ya algo oxidado, reposa en el suelo. Sólo caben dos posibilidades al respecto:

1. Que se haya caído por sí mismo, avergonzado de su propio contenido y ayudado por una deficiente fijación al poste que lo sostenía (ni siquiera eso supieron hacerlo bien).

2. Que alguien lo haya ayudado a descender del altar en el que se encontraba. Probablemente algún vecino de Arico lo descolgó, alucinando con el personal responsable de tal comunicado y que, posiblemente, todavía pulula por los despachos de su ayuntamiento. “¡Y mi hijo, licenciado en filología hispánica y con un máster en didáctica de la gramática, haciendo cola en el INEM…!”, podría haber pensado mientras pisoteaba con frustración el cartel en cuestión. Finalmente, su buena educación cívica le impidió tirarlo al P.I.R.S., y lo colocó de forma visible en el suelo para que, por lo menos, cumpla de algún modo la función por la que fue deslucidamente redactado.

¿Pero qué clase de funcionarios del ayuntamiento de Arico redactan estas cosas? Hay que tener en cuenta que esta es la imagen que ofrecemos primero, a nosotros mismos y, en segundo lugar, al turismo hispanohablante que nos visita -afortunadamente los guiris no se dan cuenta de semejante falta de cultura ortográfica y gramatical-. Sinceramente, entre los criterios de evaluación impuestos para las pruebas de acceso a este tipo de funciones y funcionariado, las faltas de ortografía deberían calificar negativamente un ejercicio… Primero aprenda usted a escribir, y después redacte carteles ocupando un puesto público. Pol lo menoz hezo kreo llo…

 

 

 

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